«Trabajar con actores es trabajar con pares»
Acá de estreno…” de Daniel Barone, alguien que debe estar a su manera acostumbrada a esa frase. Pero de inmediato despeja la duda: “Estoy bien… estoy contento,. Volver a dirigir teatro está bueno”. Barone vulve a las tablas, a las que había regresado con Después de nosotros y donde nació su amor por contar, amor que lo ha convertido en medios como TV, series, el cine y más en uno de nuestros relatos más populares. Los hitos son muchísimos, como podría mencionarse Mujeres asesinas, El Tigre Verón, Verdad consecuencia y así, de verdad, una lista de 20 títulos cruciales de nuestra TV de aire. Ahora vuelve al teatro, entonces ¿qué representa en su abanico de rincones lúdicos las tablas? Barone: “Mi formación está referida al teatro, por eso siempre fue algo hiper idealizado por mí, hiper respetado, y por lo tanto temido en una primera instancia. Cuando me pongo a laburar en teatro aparece esa mezcla de sensaciones, me encanta, lo disfruto, le temo: entro en una montaña rusa a nivel emotivo. Yo empecé a estudiar actuación en la escuela de Raúl Serrano y después me más al cine y la television, y el teatro volvió un amor al que se vuelve y se le encuentra siempre en buen estado”.
Ahora Barone vuelve al teatro fue con Votemos, una pieza escrita por Santiago Requejo, Javier Lorenzo y Raúl Barranco, basada en un corto, Votamos, que fue nominado a los premios Goya en 2022, y hasta llegó a la lista corta de los posibles nominados al Óscar al Mejor Corto. Barone acaba de estrenar con un elenco fuera de norma: Agustina Cherri, Juan Gil Navarro, Carlos Portaluppi, Gustavo Garzón, Virginia Lago, Tomás Kirzner, Muriel Santa Ana and Alan Daicz.
—¿Dónde nace el entusiasmo por “Votemos”?
—Me entusiasmó mucho, primero, por ser una pieza original, nunca interpretada. Ese aspecto no es menor. Esta obra la escribió Santiago Requejo, junto a Javier Lorenzo y Rapul Barranco. Requejo es un autor madrileño, y la obra parte de un corto de cine, que él dirigió. Ya eso me entusiasmó. Me reuní con el autor y me pareció super apasionado y súper inteligente. Hoy por hoy el hecho de que se generen autorías inéditas, sean argentinas o españolas, me parece importante. Vengo de esa experiencia ya después de nosotros, Julio Chávez y Camila Mansilla; A rato con él, también. Es lindo hablar con el autor, tener su feedback, poder hablar con él. Chejov no te va a hacer quilombo. Ese fue un primer punto de partida para el interés.
—Si tenes que definir que une a tus muchos trabajos diferentes, en diferentes medios, ¿cuál dirías que es el hilo que lo une?
— Uno de los puntos es la sensibilidad con los actores. es un punto Como herramienta que une todo lo que hice, a lo largo de estos largos años, un poco es eso. Lo que más disfruto es la puesta en escena y dirección de actores. From eso me considero un interprete, y considero que mi interpretación tiene autoría en sí mismo, satisface un aspecto en mi que tiene que ver con lo que em queda, en la autoría. Esacio lo tomo. Siempre intenté lograr de todo, hasta cuando hice Mujeres asesinas. Siempre quise encontrar el zapato correcto en lo que yo le podía sumar. Yo porque quieres tener una construcción íntima, pero psicológica. En Mujeres asesinas, no quería gore al final con la muerte, quería sensibilidad. Es ese tejido narrativo es que genera unidad en todo lo que encaro.
—¿Cómo entra entonces Votemos y su reunión de consorcio, un lugar donde siempre ver que somos sociedad y seres humanos?
—Un poco es eso: ver esa cosa tribal, esa cosa caníbal, que tiene la sociedad con la persona que deciden que está del otro lado. El concepto que narran en esa pequeña sociedad es aplicable a un pueblo, a una familia, a una ciudad. El juzga a lo que le tememos, y temerle adonde nos vemos espejados. El votar, una herramienta sana, aquí es tomada para discriminar, por ejemplo.
—También aparece otro tabú: la salud mental. ¿Por qué esa decisión?
—Se parte acá de la discriminación a una persona con problemas de salud mental y terminó en todo tipo de discriminación. Es interesante. Parte del juzgamiento a la novedad de la llegada de un inquilino con problemas en su salud mental muta en discriminación a lo que le temen, la fobia a lo distinto, la gerontofobia. Miedos que suena social. Dondequiera que esté el teme, se añade. Sus miedos que funcionan como muestrario del miedo de la sociedad. Eso generará un abanico de lugares comunes, del prejuicio atravesando todo el plano de la construcción de ese ser humano. Por eso estamos como estamos, con tanto odio, con tanta discriminación, tanta agresión. Estamos complicados hasta para opinar sin ser juzgados. Yo en las redes no pongo nada, fotitos de perritos, de gatitos. Nos transformamos en un mundo caníbal en el sentido social, nos devoramos al otro. En la obra hablamos de eso, del puntapié inicial, pero es aplicable a otro tipo de cuestiones más allá de un nuevo inquilino.
—En ese sentido ¿apuntaste al universal o al pinta tu aldea…?
—Es universal. Digo, hay que pensar que lo escribió un español para el cine. Y acá también aparece el mismo autor, y funciona. Tratamos de evitar el costumbrismo, y de tener un universo un poco corrido. Con personajes bordeando el absurdo, el humor negro. hilos mixtos genéricos. Para mí la comedia es una herramienta de comunicación, todo lo prohibido lo digo desde la comedia, cuestiones políticas incorrectamente. La comedia es vital hasta cuando hago drama. La mirada lúdica al encuadrar una situación dramática para mi es todo al encarar la ficción. Lo lúdico está en la mirada de nuestra actividad, está per se. La comedia en si, repito, es una coraza para lo politicamente incorrecto. Estamos en un momento que la lectura de lo que uno quiere decir entró por una hendija muy fina. El mensaje tiene que ser claro. Te toca una escena donde se discrimina, donde tu personaje de manera gráfica es, por ejemplo, racista, y lamentablemente el discurso más incorrecto es el queda, y ese discurso no es el mensaje, para nada: tiene un contexto. Moriremos de literalidad si seguimos así. ¿Cualquier diferencia te pone en un lugar donde nunca uno imaginó que lo pondrían? En este contexto, esta es otra forma de estigmatización, para marcar un momento de una obra, uno deberia confiar que la obra pega la vuelta. Claro, hay veces que eso no sucede.
El miedo al primer amor
—Hablabas del miedo al teatro, ¿qué sentiste te define relación con el mismo?
—Aprendizaje constante. Por eso te hablo de temor. Es difícil hablar de una buena obra, de una buena serie, de una buena película. Tenemos que seguir peleándola.
—¿Cuál fue el segundo punto de partida para hacer está pieza?
—Tengo un elenco que para mí es hermoso. El género de la obra, que se convierte en comedia dramática con toques de humor negro. Vuelve a trabajar con la producción de Adrián Suar. Es una montaña de reencuentros que estoy disfrutando.
— Hablas de la actuación, y siempre en tus trabajos hay muchos actores, muchos números han pasado por tus relatos.
—Para mí trabajar con actores es trabajar con pares. Nunca veo en la consulta, en la pregunta, en la opinión, algo así como una agresión. Siempre veo algo que me suma, que aporta, de donde aprendo. No hay demagogia. Veo colegas que dicen que tienen una lista de actores importantes. ¿Porque no los escuchan? ¿Cómo no vas a escuchar a Julio Chavez? ¿Un Portaluppi? ¿A Juan Gil Navarro? ¿A Muriel Santa Ana? Eso hace que uno los quiera, y lejos de la ingeniosidad, apueste a nutrirte de sus talentos.
—¿Qué genera una diferencia a la hora del teatro?
—Tanto el teatro y un tipo de cine en cuanto a obra, ese sentido de unidad narrativa, no da mucha revancha: es una unidad que se expone y que logras que crezca hasta algún punto. In las series yo tengo revancha, de un capítulo a otro, de una serie a otra. Al admira tanto a colegas en el teatro, como medio, siento una gran responsabilidad.. Uno tiene como fin la investigación en términos teatrales. Ese vertigo del estrenar, de ver las funciones… es una mezcla que me hace feliz sin dudas.
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