abril 17, 2026

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Rápidos y Furiosos: cómo se construye una de las franquicias más exitosas del cine global

Rápidos y Furiosos: cómo se construye una de las franquicias más exitosas del cine global

Muy atrás, lejos en el camino, parece haber quedado el concepto original de Rápido y Furioso. Desde que estrenó la primera, en 2001, vino mucho fuera y dentro de la pantalla. De carreras ilegales a coches que tiran cohetes y son skills de derribar aviones o combatir contre submarinos mientras los personajes registran el mundo como si resulta James Bond, casi nada queda de la visión original de la primera película, más allá de la musculosa blanca que usa siempre Vin Diesel y el crucifijo plateado. Pero si la francquicia quiere seguir juntando millones, quizás deba volver a reinventarse.

La primera sorpresa en las salas fue Rápido y Furioso, película que costó más de 200 millones de dólares con un estimado de 38 millones. La historia de la era sencilla: un policía encubé (Paul Walker) que forjaba una extraña amistad con Dominic Toretto (Vin Diesel), un sospechoso de tráfico electrodomésticos caros, como televisores y reproductores de DVD. Otra era. Había carreras ilegales, autos tuneados y la estética que empezaba a asomar en los albores del nuevo siglo. De hecho, era una copia de Punto Límite (Point Break, 1991) el clásico con Patrick Swayze y Keanu Reeves donde, en vez de ladrones en autos, eran surfers.

Con un presupuesto mayor ($76 millones) no tardó en llegar la secuela, Más Rápido Más Furioso (2003), de nuevo con Paul Walker, pero sin Vin Diesel (reemplazado por Tyrese Gibson) y Eva Mendes. El resultado fue aceptable (236 millones), pero la franquicia ya empezaba a señalar que el poder residía en las nuevas estrellas. Vin Diesel, que no había tenido el éxito esperado como estrella de acción en xXx (2002), no participó en la secuela ni en Rápido y Furioso: Reto Tokio (2006), la más cara hasta entonces (86 millones de dólares) y todo eso raya en ser un choque taquillero (158 millones en todo el mundo).

Con menos presupuesto que Reto Tokio, Rápidos y Furiosos (2009) recaudaba más de 360 ​​millones de dólares para convertidor, hasta entonces, en la más exitosa de todas. Estaba comprobado: las estrellas de Rápido y Furioso, además de que los autos, eran Vin Diesel, Paul Walker, Michelle Rodriguez y Jordana Brewster. Con Rápidos y Furiosos: 5in Control (2011) aumenta el precio (125 millones de dólares) y la apuesta salió bien: más de 620 millones en todo el mundo.

El equilibrio entre lo camp y lo kitsch

Ambientada en Brasil, Fast Five (el título original), sumaba a Dwayne «The Rock» Johnson al grupo en una película que también reunía, por primera vez, a casi todos los actores: Tyrese Gibson, Ludacris, Gal Gadot, Eva Mendes y a Sung Kang, de Reto Tokio. Con actores y extras de toda América Latina, la saga por primera vez de lanzaba de lleno con la cultura iberoamericana, sumando además a la actriz española Elsa Pataky. Fast Five fue pasión de multitudes en el cine argentino; Incluido con caravanas y desfiles de autos tuneados yendo a los cines para el estreno de la película que terminó como una fiesta al ritmo de «Danza Kuduro», la canción de Don Omar.

Aunque Rápidos y Furiosos nunca gozó del visto bueno de la crítica de cine, Fast Five parecía dejar contenidos a todos. Es, hasta la fecha, la que mejor promedio goza para las críticas (65/100 en Metacritic) y los usuarios (tanto en IMDb como Letterboxd, es la mejor puntada de todas). Una «película de atracos» que combinaba, en dosis justas, el dispar campo de ver a unos autos revolear una gigante bóveda por las calles de Brasil con los personajes que hablaban sobre los valores de la amistad y la familia.

Rápidos y Furiosos 6 (2013) fue la primera que apostaba por cambiar la esencia de la franquicia. Como si fuera filmado por el agente 007 o Misión: Imposible, ahora «la familia» se vio involucrada en planes para salvar al mundo del villano de turno, Jason Statham con un auto con forma de rampa. Costó 260 millones de dólares y recaudó 788 millones.

Éxito y señales de agotamiento

La tragedia ocurrió por un pánico que no paraba de crecer cuando, en medio del rodaje de Rápidos y Furiosos 7, Walker cayó en un accidente automovilístico. La película se completa (cuesta $ 250 millones) y finalmente terminó en 2015. El éxito fue masivo en todo el mundo. Es, hasta hoy, la más taquillera de todas: más de 1.500 millones ese año, solo superada por El Despertar de la Fuerza y ​​Jurassic World.

Las películas que siguieron fueron exitosas, pero mientras los costos crecían, las ganancias disminuían. La novena, estrenada cuando los cines se recuperaban de la pandemia, recaudó apenas arriba de los 700 millones de dólares y las críticas fueron demolidas. Los autos ya iban al espacio, en una saga autoconsciente que se ha convertido en una parodia de sí mismo. Las bromas de ego entre Dwayne Johnson y Vin Diesel hicieron que le primero optara por hacer un spin-off, Hobbs y Shaw (with Statham), al que tampoco le fue muy bien.

Rápidos y Furiosos X es una de las películas más caras de la historia del cine (estima un presupuesto de 340 millones de dólares, sin contar publicidad). Si las prevenciones son un indicador fiable, los intereses de Estados Unidos y China por la saga se habrían agotado. En China, las preventas son apenas del 10% en comparación con las anteriores.

Quizás el as bajo la manga, ahora que los cines operan a plena capacidad, pueda ser el mercado iberoamericano. Habrá que ver qué tiene éxito en la taquilla con Fast X: si el público decide seguir acompañando a estos personajes unos kilómetros más (Vin Diesel dijo que esta película es la premierera de una trilogía donde concluye la serie, aunque Hollywood no conozca finales par nada que sea exitoso) o, en cambio, prefiera bajarse ya de la montaña rusa.

Publicado originalmente en El Economista

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