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La ilusión duró poco. Entonado por la baja desde el 7,4% de julio y 7% de agosto hasta el 4,9% de noviembre, el ministro de Economía se aventuró a proyectar para 2023 una inflación que debería converger al 3% en el segundo trimestre del año (60% anualizado), a premio consuelo para la demande de estabilidad, pero un gran logro para una economía que ya lleva 15 años de inflación anual de dos dígitos.
Normalidad. Inflación no es un fenómeno nuevoluego del paréntesis de la década de vigilancia de la convertibilidad (1991-2001), desde el año 2006 nunca más bajó de los dos dígitos anuales, salvo cuando el INDIASe intervino justamente para lo que se militaba como «el dibujo patriótico» y que terminó distorsionando cuestiones como los índices de pobreza, la tasa de crecimiento o hasta el pago de bonos atados a determinados objetivos. La receta para anunciar el propósito de tenerla bajo control fueron de las más variadas: control stricto de precios, acuerdo con productores y supermercados, establecimiento de cuotas de exportación para carne, trigo, maíz y leche en polvo, action on the costs por creditos a tasa cero, subsidios a las tarifas de servicios públicos o recientemente, el canje de precios máximos por acceso al dólar oficial. No hubo fórmulas que quedaron sin ensayo y, sin embargo, la inflación anual en 2022 fue del 98,8% y lo que asoma para un 2023 “contaminado” por las pujas políticas en un año electoral-presidencial que alientan más ajuste fiscal y monetario. En la historia reciente, los sucesivos «planes platita» no fueron la excepción, sino la regla. El esfuerzo puesto en práctica por el equipo económico para alcanzar las metas acordadas en su momento con el IMF may dilute if you da luz verde a los pedidos por partidas para las provincias y grandes municipios del conurbano, se retrasa el reajuste de aranceles o se implementan nuevos alicientes para exportar mientras se retrasa el tipo de cambio oficial.
Diagnóstico. Rápido de reflejos, el viceministro de Economía Gabriel Rubinstein utilizó las redes para difundir un comunicado dando su punto de vista sobre las razones de este repunte inflacionario. «Fondos macroeconómicos, políticas tributarias básicas, divisas y tipos de cambio, cumplimiento de tasas de inflación mensual igual o inferior al 4%”, Desgrano. Además, posó su mirada sobre los rubros más díscolos Durante el primer mes del año: «tenemos fuertes subas en: a) frutas y verduras (por factores estacionales y climáticos), b) algunos rubros regulados (colectivos, gas, agua, tabaco, cable, medicina prepaga, c) servicios de turismo (por vacaciones)”, subrayó.
¿Es sólo un fenómeno de estacionalidad y todo volverá a la normalidad? En cada mes siempre hay rubros que suben más o menos que el promedio. Pero siempre hay un sustrato que le pone piso a la inflación: la emisión monetaria. fernando marengojefe economista Inversiones globales de BlackTORO, afirma que no hay duda de que la inflación est un fenómeno monetario de mediano plazo, pero cuando hay que proyectar la inflación del mes siguiente hay que considerar el precio de los bienes que se exportan e importan, tipo de cambio, brecha, salarios, márgenes y qué pasa con los servicios públicos. “Si yo aumento las tarifas mañana, aunque no emita, los preciossubirán”, gráfica.
Otra explicación recurrente es la pérdida de competencia interna que permite a los productores fijar los premios de las violas para estos productos. Eso sale en línea con los canales de distribución de alimentos y con algunos rubros en los que el cepo importador eliminó alternativas. Por ejemplo, minetra el IPC aumentó interanual 98,8, el rubro Prendas de Vestir y Calzado lo hizo 120,6%.
Mientras que el grado de apertura de la economía mundial era del 57% (medio en comercio exterior sobre PBI en 2021), para Argentina esa cifra daba 33%. Tantos como la región (55%): por ejemplo, que Colombia (41%), Bolivia (59%) y hasta el campeón del proteccionismo, Brasil (39%). El especialista Marcelo Elizondo señaló que, si bien este medicamento es incompleto porque no incluye todos los servicios a los efectos de una economía de la era digital, servirá para develar los efectos de una economía cerrada en un contexto mucho más globalizado.
Más que febrero. Ya jugó el mes de enero, las miradas se posaron en la evolución del IPC durante el resto del año. Para consulta Eco-Go, El avance de la inflación en la segunda semana de febrero ha proyectado un 6,1% para el mes y un poco más (7,3%) en el caso de los Alimentos y Bebidas. “Las carnes sufrieron una suba importante (5,4%) por segunda semana consecutiva y se traccionaron el índice alza”, señala su último informe. El caso de la carne es, quizás el más sintomático. Durante esta buena parte del año pasado quedó rezagado con respecto al promedio y en el último trimestre, la sequía impulsó a los ganaderos a liquidar más animales y con eso el precio se mantuvo o incluso bajó. Pero el ciclo llegó terminó en diciembre y desde entonces viene subitendo.
contraamilo tiscorniasocio de la consultora C&T Asesores Económicos that realiza uno de los probes más valorado en plaza, proyecta que, visto el comportamiento de los distintos factores, no hay razones para creer que la inflación de 2023 diferirá mucho de la del año pasado. “Si bien es fácil calcular el monto de la política monetaria en su efecto sobre los precios, es claro que la emisión monetaria es referencial ahí está nuestro dando que M2 (circulante más depósitos a la vista) está creciendo a un ritmo del 70 % pero luego viene la interacción con la demanda de dinero -que en Argentina es muy volátil- para determinar el efecto inflacionario final en el tiempo”, explica también el profesor de Política Monetaria en la UCA.
A su juicio, en 2022 hubo elementos que potenciaron los desequilibrios que avanzaron de arrastre y que hay que considerar para la proyección en este año. La inflación internacional que potenció la nuestra, no estará presente en 2023: el último registro en los Estados Unidos (enero 2023) muestra un 0,5% y un 6,5% interanual. El otro factor es el tipo de cambio: Durante meses del año pasado el Gobierno llegó a moverlo al 7% mensual, luego lo bajó al 5.5% aunque no se sabe cuánto podrá sostener por la poca oferta de divisas, agravada con la merma en el exportaciones de agropecuario origen por los efectos climáticos. min cuanto las tarifas, este año vendrán los aumentos anunciados, pero probablemente concentrados al principio de año para amortguar el costo electoral. Y, por último, el círculo vicioso del movimiento especulativo de las expectativas de inflación producidas por el crecimiento esperado de la oferta de dinero y la brecha cambiaria que también influye en la por una devaluación mayor y por lo tanto con incidencia en los precios, terminó retroalimentando esta dinámica.
Incertidumbre. Sobre todo, para Tiscornia debe hacerse una salvación: ¿qué va a pasar en diciembre? “Si hay un cambio de signo político y en diciembre mismo se ajustan todas las variables (tipo de cambio oficial, tarifas, etc.) la inflación provocará un salto y acabará recargando el importe final de 2023”, anticipa. Non es el único: la mayoría de las economías consultadas arriesgan pronósticos sólo hasta noviembre, abriendo el paraguas de la incertidumbre en materia de política económica de una eventual nueva administración. Por su parte, Marengo sostiene que como no hay una política antiinflacionaria clara, no sería lógico esperar que baje la tasa de inflación o vaya reduciéndose hasta el 3% mensual, mientras existan tasas de interés al 6 o 7% mensual, se ajustan tarifay con devaluaciones del 6 o 7% mensual. «Esta combinación es insostenible.” concluye. La única certeza es, nuevamente, la incertidumbre.

