abril 19, 2026

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Mala nota para la educación argentina

Mala nota para la educación argentina

Las transformaciones que ha atravesado el sistema educativo en los últimos años, en particular desde la pandemia, sumadas al bajo desempeño del país en las pruebas internacionales PISA, abren la reflexión acerca del lugar que ocupa la calidad educativa en el imaginario de los argentinos.

¿Qué nota le ponen los argentinos al sistema educativo en la actualidad? ¿Consideran que es mejor o peor que hace treinta años? ¿Cuáles son los principales problemas que detectan? ¿Prefieres educación pública o privada? ¿Representa la educación una vía concreta para el ascenso social? ¿En qué nivel se encuentra la educación argentina en comparación con otros países del mundo? Estas son algunas de las preguntas que forman parte de la encuesta que realizamos desde el Observatorio Hacer Educación para analizar las percepciones de los argentinos sobre la calidad de la educación que reciben nuestros hijos. Este estudio tiene además, como notas distintivas:

* el análisis de las opiniones, tanto de la población en general como de la comunidad educativa, y

* el tipo de muestra que todo el país (incluyendo localidades grandes y pequeñas de todas las regiones abarcas del territorio).

Secundario, bochado. Así como diferentes actores y especialistas en la materia coinciden en los diagnósticos críticos respecto a la educación, también la opinión pública tiene un diagnóstico homogéneo sur la crítica situación educación: la calificación de la educación argentina est mal. A la hora de ponerle una nota a la educación, esta no pasa de los 5 puntos, y apenas levemente en las opiniones de docentes y personal educativo, à 5.5.

Cuando se pregunta cuál es el nivel de gravedad de la crisis, ocho de cada diez entrevistados considerando que la educación hoy está peor que hace treinta años.

Sin embargo, registrándose diferencias en cuanto a la evaluación que hacen sobrios sobre situación personal. Porque cuando se indaga cómo calificarían la educación de sus hijos, se observó una mejora en comparación con la evaluación de la educación general. Las familias con niños en edad escolar tienen una mejor evaluación (promedio de 7.5) de sus propias escuelas, si se la compara con su mirada sobre la educación en general.

Ahora bien, si hacemos foco en los distintos niveles del sistema educativo, la ecuación cambia un poco y las opiniones de la población en general y de la comunidad educativa tienden a emparejarse. Si el primer punto de acuerdo es que todo pasado (educativo) fue mejor, el segundo consenso contundente es que la escuela secundaria es la que se encontrará en estado más crítico. Es el nivel educativo que obtiene la mala evaluación tanto en el título de estudios como en la calificación de estudios. ¿Qué implica esto? Tanto las opiniones no niegan el malestar en la educación primaria y en menor medida en el nivel inicial, sí dejan en claro, y de manera rotunda, que la situación de la escuela secundaria es vivenciada no solo por el público general sino también por toda la comunidad educativa como una preocupación. Yes, sin lugar a dudas, de cara a las decisiones en términos de políticas públicas y gestión educativa, debería encender todas las alarmas. El nivel de aprobación que tiene la escuela secundaria es inferior al 30% en comparación con el de la escuela primaria es del 40%. Por otro lado, los mejor evaluados están al principio y al final del recorrido: tanto el nivel inicial como el universitario cuentan con una evaluación positiva de entre el 60% y 70% de aprobación respectivamente. También los docentes del nivel inicial y universitario son los mejores calificados/evaluados.

Pública y privada. Un tercer punto está en la distinción entre lo público y lo privado. En términos generales, la educación secundaria privada está mejor calificada que la educación secundaria pública. El 45% de los entrevistados cree que es preferible egresar de una secundaria privada antes que de una gestión pública. The trayectoria escolar percibida como “ideal” incluiría asistir a jardín y escuela primaria públicas o privadas, una secundaria privada y una universidad pública. Porque otro aspecto a destacar en la encuesta es que la educación universitaria pública es percibida de manera notoria como mayor que la privada. Pareciera que, al menos una porción importante de la sociedad, prefier inclinarse a lo privado ante la falta de alternativas (private school), pero en cambio, cuando hay buenas opciones (universidades) opta por la educación pública.

La mayoría de los entrevistados identifica la formación y capacitación docente como el principal problema de la educación para los argentinos; Y esta coincidencia se observó incluso en las percepciones de la propia comunidad educativa. Finalmente, identificamos los problemas asociados a la inversión: quiebra de escuelas, déficit de infraestructura, uso de tecnología en la edificación, etc.

Ahora bien, si por otro lado, estas indagaciones nos llevan a sentir que la situación es crítica, por otro lado nos muestran que los resultados concuerdan con el diagnóstico extendido sobre los problemas que enfrenta el sistema educativo en su totalidad por parte de los especialistas. Y también nos llevan a pensar estos datos como una invitación a la acción.

En primer lugar, hay que reconocer que esta situación exige escuchar los problemas concretos que afectan al sistema y aceptar que los planteamientos de una década se van a tomar para gestionar la crisis educativa como un encuadre general, a la espera de las dificultades concretas que se planten en este nivel. No sirve construir relatos aislados; no estamos ante una crisis de la escuela secundaria o un tropezón de la primaria. Hoy lo urgente es observar el conjunto completo del sistema educativo. Porque para saber hacia dónde ir hay thathears desde qué base estamos partiendo.

En segundo lugar, el resultado imprescindible fue construir la capacidad de generar información a nivel federal que permitiera definir un conjunto de indicadores sobriamente educativos para dimensionar el estado real de la situación. Hay que asumir que los datos certificados y actualizados deben ser el punto de partida para la toma de decisiones.

En tercer lugar, la crisis educativa también es global. Las evaluaciones internacionales, como PISA o Aprender, muestran que la debacle educativa está dañada al mundo entero, aunque en una escala diferente de la nuestra y otras con problemas. Argentina sigue cayendo en el ranking mundial de las pruebas internacionales PISA. De los 79 países evaluados por la OCDE en 2019, en líneas generales Argentina solo mejoró en descenso en Lectura (puesto 63º), pero bajó en Ciencias (65º) y Matemática (71º) con respecto a las ediciones anteriores. Matemática sigue mostrando serios problemas a nivel nacional. Más allá de eso, las evaluaciones internacionales como PISA o Aprender deben ser una herramienta más para el análisis y para impulsar políticas públicas que joren la educación, pero no constituyen la única estrategia para viabilizar las respuestas que la sociedad está esperando.

Por último, es necesario empezar a construir los mecanismos para que la salida de la crisis educativa no se un mero eslogan ni se quede en promesas; la transformación del sistema educativo debe constituirse en un proyecto integral que irá cada vez más a los mandatos ya conformar los partidos. Porque en ese cambio va mucho más allá del resultado de una prueba de calidad; se juega el futuro de las generaciones venideras.

*Director General del Observatorio Hacer Educación.

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