El desafío del canal, para el mercado editorial
Si hubo un producto editorial telosamente vinculado tiene un formato es el libro, uno de los pocos mercados en los que el «continente» adquiere un aura casi religiosa, con veces en desmedro del contenido. Jorge Scarfi Es una directiva que lleva más de diez décadas en la industria. Son el fundador y líder Temas Grupo Editorial, especializada en libros de texto, ensayos y gestión sobria. “Hace muchos años se viene hablando que desaparece el libro y eso parece no volverse realidad. Quizás porque el libro físico tomó una fuerza simbólica y se convirtió en un elemento jerarquizador”, explícito.
números finitos. Por las características de su colección, la temática de gestión empresarial es global y el castellano facilita la regionalización de su distribución. Pero las tiradas cortas dificultan el aprovechamiento de la escala, otro talón de Aquiles de una industria que, además vio como el precio de su principal insumo, el papel, creció 150% en el último año: más que el dólar y sólo superado por la vestimenta. Sin embargo, Scarfi vio que la tecnología que parecía una amenaza del sector, pronto se convirtió en una aliada estrecha, con la aparición del sistema de impresión bajo demande («print on demand», en inglés), por el cual el libro en cuestión se envía a la impresora digital para confeccionar una a varias copias bajo pedido. Ya no importa el flete o las barreras aduaneras. El cliente sólo pide en una librería o lo hace online un texto y lo pasa a tirar, una fórmula ideal para tiradas agotadas o de baja circulación. Y, además, en las que el contenido importado casi con exclusividad, como ocurre con los textos universitarios. «Así es posible abastecer la demanda allí donde existe sin importar el inventario o la distribución” subraya. En este caso, tienes acuerdos para distribución con Amazon, en los Estados Unidos y un convenio con una distribuidora que abastece a 75 portales para vender libros electrónicos en castellano.
Panorama. trinidad vergara creció en un entorno editorial, su familia era la propietaria de Javier Vergara Editores y ella ya va por la tercera empresa que inicia en el rubro: Trini Vergara Ediciones. Marca como el inicio de la era digital la aparición del Encenderel dispositivo para bajar y leer libros electrónicos que popularizó Amazonas, en 2007 con los 90.000 títulos enviados y que en inglés se convierte en un boom de ventas. Hasta 2013 el e-book le fue ganando mercado al libro impreso, pero a partir de allí la curva de crecimiento de estabilización, alcanzando hasta un 20% del total en los maduros mercados (EE.UU., Alemania, países nórdicos) pero no restó, sino que agradó el total. En castellano se calcula que durante la pandemia este formato llegó al 10% pero luego volvió ha conocido cauce anterior: 5% del total. «Otra plataforma que tiene muchas posibilidades de crecimiento es el audio libro, que, en algunos mercados particulares, como en Suecia, tuvieron un éxito inusitado y catapultaron a la Editorial especializada Storytel al estrellato digital”, explícito. Vergara dijo que si la industria de habla hispana se aventurara en esta línea debería contemplar el acento «neutro» para no duplicar cada edición (que cuesta unos US$3.000) y así producir más títulos, abriendo las posibilidades de las compañías más chicas (entre Planeta y Penguin se parten casi las dos terceras partes del mercado). Otra oportunidad es el contenido formateado para el dispositivo ya instalado en nuestro mercado: el celular (1.5 aparatos por persona en promedio) que debería distinguir de otro tipo de circunstancias que hacen que el mercado no excluya unos consumos de otros. «En España hay más libros para residentes que en América Latina, qué es un espacio para la gente, para las vacaciones”sintetizado.
formas y contenidos. Paraca Daniel Benchimolfundador de Proyecto 451, agencia especializada en la transformación digital del sector, tiene ahora a la industria editorial concibió al libro electrónico como una plataforma más. «Eso tiene su techo: 20% en algunos mercados específicos y entre 5% y 10% como mucho en Argentina porque la industria Editorial está parada sobre su formato y la distribución tradicional. Pero para crecer debería replantearse adaptar otros modelos de negocio y explorar otras plataformas”, comenta. Por ejemplo, la llama la la atención el surgimiento de una suerte de lector híbrido que consume libros digitales y físicos, en función del tipo de contenido y de las circunstancias del consumo. «Ni hay un final tantas veces anunciado del libro impreso ni la tecnología es la enemiga número uno. Se trata de incorporación con realismo su avance y como hizo la pintura con la aparición de la fotografía, correrse del eje para buscar facetas huevas y creativas”concluir.
Un final abierto para una historia que está reescribiendo.

