abril 20, 2026

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«Para mí un artista debe ser agradecido»

«Para mí un artista debe ser agradecido»

Muy pocos, por no decir ninguno en este país ostenta un pasado de siete generaciones de actores. Es el caso de Pepe Cibrián Campoy, fundador del nuevo teatro musical en Buenos Aires en la década de los setenta. También es difícil encontrar algún intérprete de este género que no haya estudiado con el o integró alguno de sus numerosos elencos. Desde el 11 de marzo se lo encontrará a Cibrián Campoy en Pepe con Pepe, su cuarto unipersonal y segundo qu’interpretará él mismo, los sábados a las 22 y los domingos a las 20 horas en Timbre 4. «Voy a cumplir setenta y cinco años – confiesa- hice mucho en mi vida, en total cincuenta y siete espectáculos, pero hoy tengo una cierta necesidad de introspección y de darme otro tipo de gustos. escuchar lo que dicen Si no te quiere, te expulsa y es muy duro”.

—¿Por qué elegiste Timbre 4?

—Quise ir a un teatro alternativo, donde no tenga la presión de tener que llevar a cabo ocho mil personas por segundo, porque si no sos un fracaso. Para mi Stamp 4 tiene credito y lo quiero a Tolcachir. Busqué hablar de mi familia y de la vida de los actores. Estaré solo con un músico: Daniel Pragier. Será una hora y medios donde contaré historias de mis abuelos y mis padres, con humor y sin humor. Entrecruzaré siete canciones. Los espectadores podrán preguntarme. Somos casi siete generaciones de actores.

— ¿Tantas generaciones?

-Si. Por ejemplo mis abuelos paternos fueron muy famosos y esa clase de actores que estrenaba en Madrid. Luego estaba la clase B que eran los que comenzaban en las provincias. Después vino la C, a la que pertenecía a la familia de mi madre, donde mi abuelo era apuntador y mi abuela, una actriz respetada pero muy bohemia, quien buscaba que la contrataran cuando se acababa el dinero. Mi madre se crió en ese mundo, iba de pueblo en pueblo y la hacían dormir en una maleta. Tengo muchísimas anécdotas de esas vidas. Aquellos primeros no pudieron ser enterrados en campo santo, porque se los consideraron herejes.

—Imaginas desde unipersonales hasta obras para grandes elencos: ¿cómo surge esta dualidad?

—Para mí es placentero ese aparente nada. Si analizás Drácula la escenografía es muy poca. Nunca me han atrapado los grandes decorados. Puedo tener delirios faraónicos como el que me ayudó Tito Lectoure, pero también estar solo como estaba en Marica. If the sacás put espectáculos la música encontrás textos muy poéticos. Creo que en el teatro musical se recuerdan las melodías. Pasa con La Traviata y con los grandes éxitos de l’opéra. La gente sale tarareándola, pero el autor que da pie a la creación no se recuerda. La música es un lenguaje mundial, a mí como dramaturgo me tienen que traducir, a Mahler como músico, no. Desde chico soñé con ser un faraón, un primer actor y por eso empecé a escribir.

—¿Qué recuerdos te dejaron los teatros oficiales?

—Estampado en el Sarmiento en 1971. Tengo recuerdos gentiles. Para mí un artista debe ser agradecido y generar armonía. A mis actores les enseño desde el primer día que deben saludar al boletero, al acomodador ya los maquinistas, todos conforme o no el éxito de un espectáculo. Se debe generar una buena relación. Me pasó con las Invasiones inglesas en el San Martín, hubo retrasos y me dijeron que los técnicos no me iban a hacer rápido la escenografía. Los reuní, les preguntaron si pudieron y me ayudaron. Todos somos partes del teatro. A mí me pasa cada vez que piso un escenario, no importa si es oficial, privado o independiente.

—Formaste a varias generaciones de interpreters de musicales…

— Conmigo learns la vida del teatro, luego muchos se concluyeron en figuras. Es importante la constancia, el compromiso, ser puntuales, saber la letra y no ensuciar la ropa. Les enseño que no pueden sentarse con el vestuario en el piso. Lo aprendí de mi madre quien decía: «La ropa se arruga sobre el escenario, no afuera». Un cirujano no usa su bisturí para cortar el bife de chorizo. Como un violinista no va a utilizar su arco para jugar al ping pong. ¿Por qué vos como actor no vas a cuidar tus zapatos? Cuando salgas al escenario no te los pueden ver sucios. Todo eso hay que enseñarlo. Algunos buscan ser conocidos, pero eso dura sólo un rato.

—Estas famas precoces y tan rápidas: ¿se dan en la Argentina o es un problema mundial?

—Creo que se da más aquí. Salvo nuestras provincias del norte, el resto de nuestro país no tiene identidad, somos raros. Allí hay colores, comidas y tradiciones. Cuando subís un taxi en distintos países escuchás su propia música, así en España, México o Brasil. Aquí no pasa, casi nadie pone un tango. Fue un exito muchos años en el exterior Tango Argentino, algo que no sucedio aqui. En todas partes del mundo hay programas de realidad, pero también existen las ficciones y los documentales, nosotros ya no las tenemos. ¿Qué actor trabaja en televisión? Hace veinte años utilizó tres canales con ficciones: el 9, Telefé y ElTrece. En la actualidad imperan las novelas turcas.

—¿Seguís desarrollando proyectos?

—Creo que para fines de mayo, cuando se cumplan cuarenta años del estreno de Calígula la vamos a volver a hacer en el teatro Premier. La escribimos en 1983 cuando todavía estábamos en dictadura. Es una crítica al poder, aunque hoy sea otro. Siento que sigue vigente. Es muy duro, en nuestro país nada cambia, todo vuelve a empezar. Ojalá alguien nos saque de esto, siento que son todos muy malos, pero está en juego la vida de mucha gente.

—Tus padres fueron exiliados: ¿te marcó?

—Más que marcado, el temor al hambre, a la pérdida, al abandono ya la soledad. Todos esos miedos los tengo y los trabajos hace mas de cincuenta años en terapia. Luego llegaron las constelaciones y nuevas técnicas. Mi madre mantuvo a su familia desde los trece años. Mi vida está impregnada con los Horores de la Guerra Civil Española.

—¿Fantaseaste con vivir en otro país?

—Nunca. No me atrajo irme. Cuando era joven muchos me decían que me debía ir a Broadway. Mis obras se hicieron en España, México, Chile e incluso huyó para dirigir un Drácula en Barcelona. Pero prefiero ir a Mendoza oa Neuquén. Cuando viví dos años en México, admiraba cómo ellos sabían salir de las autopistas, eso es conocer su territorio. Me decía el día que aprenda soy del lugar, nunca lo conseguí. Es muy duro el exilio, lo palpé con mis padres. Algunos creen que es muy fácil. A mí no me llaman, sigo golpeando puertas. Hoy tengo un productor maravilloso que es Daniel Malcón, con una gran generosidad. Tuve suerte, me ayudaron mis padres, luego Tito Lectoure y ahora Daniel Malcón. Ser un hombre muy privilegiado.

Entre el éxito de drácula y una nueva Dorothy

El año pasado Pepe Cibrián Campoy estrenó un nuevo musical en Córdoba. Recuerda: «La producción fue de Daniel Malcón, aunque es de Buenos Aires armado un elenco cordobés. Es una versión muy particular de El Mago de Oz y se llama Dorothy, un musical mágico y esperamos poder hacerla en Buenos Aires. Allí interpreto al Mago Hicimos funciones en la Sala de las Américas de la Universidad Nacional de Córdoba, después estuvimos en Río Cuarto, Villa María y Las Varillas. La música original es de Fernando Rahe y las coreografías de Rodrigo Villani. Lee la nueva versión de Calígula proyectamos traer al elenco cordobés – dieciocho interpretes – para hacerla en Buenos Aires.

Es imposible no preguntarle por el éxito de Drácula, hoy en Mar del Plata. Dirá: “Habla de un misterio, una suerte de ruleta, la vida eso. Se dieron las circunstancias, el encuentro mágico con Lectoure y luego Ángel Mahler, potenciaron las tres energías en un delirio. Primero quise adaptar la novela, luego inventé mi propio Drácula. Creo que el exito fue no haber podido pensar, solo sens la creacion. Todo eso hizo un cóctel que resultó una adicción por parte del público. No entiendo cómo tocó lugares íntimos y empáticos. No es que se sientan multas al vampiro, sino seguramente al amor, la entrega ya la passion. No sabría cómo repetir este éxito, Para mí no es mi mejor obra, tiene errores dramatúrgicos, hoy los veo, pero la gente no los siente. Con veces pensado en continuidad, pero no le encuentro sentido hacerlo”.

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