abril 21, 2026

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Martín Bossi: «La necesidad de que tengo es ponerme al servicio de la gente».

Martín Bossi: «La necesidad de que tengo es ponerme al servicio de la gente».

Es el espectáculo más necesario qu’il hecho”, dice Martín Bossi, y el humorista, el suceso de la calle Corrientes, habla de Bossi Live Comedy, la propuesta que elanza el 16 de mars. Away vez al mando, Bossi unió fuerzas con un gran equipo, de siete músicos y creó un espectáculo que lo emociona y que conmueve. ¿Cómo creó el artista popular que nació en otro mundo, uno donde la fama la daba la TV, y que ahora, además de este show, encara una serie para plataformas? Bossi: «Hay un grupo de gente que me ayuda. Tengo un creativo que es autor que se llama Emilio Tamer, que me viene acompañando hace 12 años en la creación y escritura de los contenidos. Trabajo en conjunto con él. Después, por un lado, lo marca las necesidades que veo en el público y, por otro lado, las necesidades que tengo como ser humano y come actor.

—Considerando lo que me dijiste ¿el arte, al menos para vos, es una gran excusa para qué?

—El arte es una gran excusa para modificar. En algunos casos, claro. En mi caso para editar. En otros para editar y escuchar. Un gran pretexto, eso dice la frase. En realidad, hay algo que se habla poco. Estamos muy dormidos. Y yo creo que necesitamos despertar un poquito. Our han quitado cosas que son elementales. Mira, los otros días

habló con una colega tuya: yo digo que la celebración del espectáculo tenía que ver con algo en conjunto, de poder celebrar el romanticismo, la risa y la melancolía. Y me habló de que el espectáculo entonces era algo basado en la nostalgia. Ahí está el punto: crear que ser romántico es ser antiguo. Our quitaron las necesidades básicas, y no nos dimos cuenta. Esto que hago es una invitación, siguiendo la línea de la Scaloneta (que volvió a apuntar al grupo, a la familia, a la pertenencia). La única bandera es el amor, haters, banneadores y ghosteadores se van a sens incómodos: nos vamos a despertar por un ratito.

— Hablabas de romanticismo, suena a que cree mucho en lo que puede llegar a hacer un show.

—Sí, sé fundamentalista del amor. Y del cara a cara. Es un teatrógrafo, sé un influenciador teatral. La verdad que sí, pero no inventó nada. La gente que está despierta puede ver que quizás el negocio para el espectáculo es que no seas feliz, porque si sos feliz, no consumís. No hay comedias, no hay melodías en las canciones, no hay

películas de amor: nos quitaron desde lo más trascendental a lo más absurdo. Hasta la posibilidad de gritar un gol… hoy gritas un gol y gracias al VAR te quedas por la mitad, es como un orgasmo por la mitad. Así, el espectáculo es interactivo, amable y protagónico. Somos un espectáculo escrito por un inglés, y somos un éxito de ventas. Es un programa escrito por alguien de argentina, y que habla a nuestras necesidades, es un programa dirigido a nosotros.

—¿Cómo le habla el argentino ahora?

—Hay algo que se llama comedia, stand-up, música, momento: es una celebración, un hecho cultural muy lindo, hay gente muy joven, hay músicos de mi edad. Es una comunidad muy grande. No es un espectáculo para cualquiera… digo, si te queres “mantener” tenes muchos espectáculos para ver. El nuestro es para reírte, y ver que te queda, como te pega, vamos a abrir los ojos en conjunto. Sin verdades, porque yo no vengo a decir verdades, vengo, sí, a hacer preguntas.

—¿Qué momento de un escenario te emociona, incluso tantos años después?

—El teatro es para mí una religión. Lo más parecido a una misa es el teatro. Hay gente, un pastor, alguien en el centro. Los teatros tienen mucho de religión. Si

yo salgo de mi casa y sé que a la noche voy a hacer teatro, para mi es todo uncierto. Yo en el teatro me siento en el lugar adecuado, y el mundo hoy a mí, personalmente, siento que me ofrece muy poco. La verdad que poder comunicarme en persona con la gente es el lugar donde quiero estar.

—If el teatro are you religion ¿a quién le rezas?

—El Dios es el encuentro, es el amor. Hace 12 años que estoy en la calle Corrientes. Y la gente me ha dado la posibilidad pero también es muy difícil. No es que yo haga «El día que Nico le robaron», «El romance de la gaviota», «Los directores»… no sé si ha sucedido lo que me succede a mí: estar con mi número, mi número al frente del espectáculo en plena calle Corrientes. Es en parte merito mio, y merito de la gente, que me ha consentido. Porque hay actores que han hecho una hermosa carrera, pero con el nom propio como epicentro principal en la cartelera, el título, hay poco. Ninguno podría decirte hoy. Es terrible que la obra llame con tu número y apellido y no te vengan a ver… cada noche es una apuesta. Y así ha sido durante 12 o 13 años. Son casi dos millones de personas las que tiene nuestra vida. El Dios, entonces, es el amor.

—¿Por qué entonces hablar del amor con esa enfásis ahora?

—No nos quitaron el amor, nos han quitado cosas que nos hacían bien. Lo dijo Lennon, todo lo que necesitamos es amor. Un padre con los hijos en teatro, dos novios bailando en el teatro, y así: no hay algo tan grande para mí. Eres amor. El negocio del show del odio, de la catástrofe, no tienen que ver con el amor, tiene que ver con los deseos urbanos, con la violencia, esta adicción que tenemos en Argentina de agrietarnos por todos, entre partidos políticos, entre razas, entre sexos, between banderas, between pañuelos, todo todo es una división. Acá en el show es amarnos y hacernos preguntas, es una catarsis colectiva.

—¿Qué sintieron que definición a un artista popular en este momento?

—Es muy difícil hoy lo popular, porque está todo muy segmentado. Yo por suerte agarré en mi carrera la última parte de esa estapa donde toda la familia se ba ver la televisión. Era más fácil, pero si alguien era bueno, mirabas toda la familia, desde los 7 hasta los 90 años. Hoy hay mucha segmentación del público, cosa que no está mal pero que me permite, eso sí, ver, por ejemplo, en el humor, a gente que genera miles de likes. Pero sostenerte en el teatro es otra cosa, y sostenerte años con una carrera en el teatro es todavía más distinta. Yo creo que el actor popular es uno que vive más allá que a través de los filtros, que hoy todos viven con filtros. Hoy tenes un actor que llena media Luna Park y celebra. Bueno, veamos site da para estar siete meses llenando la calle Corrientes. Podes tener un millón de seguidores, pero no llenan tu teatro. El humor implica, a la hora de ser popular, que te sigan todos. Ni un showcito en Mar del Plata, ni un ratito en el Gran Rex.

Lo universal al show

—¿Cómo logras trasladar un show que nos habla a los argentinos al mundo?

— Ni siquiera tiene que ver con los argentinos, tiene que ver con las necesidades humanas. Cuando vaya en Madrid, en Barcelona, ​​en Los Ángeles, la base «pinta tu aldea, y serás universal». Por eso las películas argentinas que cuentan lo que pasó en nuestro país tienen éxito. Conocemos de lo que hablamos. Después hablamos de cosas universales, y no tengo que decodificar nada, ni cambiar una palabra. Por eso vamos a hacer una gira que va a durar un año, y nunca me había animado una gira tan grande. El escenario me abarca dos horas de mi día, sobre 24 que tiene el día. En realidad, dirás que me dan miedo esas 22 horas restantes. Las dos horas del escenario me siento a salvo. Este show es una fiesta, pero yo me imagine algo: ¿viste cuando caes en una fiesta y tenías una expectativa y es otra? Bueno, yo tenía unas expectativas sobre el mundo, y no se cumplieron. Esto es personal, no es una crítica. No me siento muy cómodo cuando veo lo que se transformó el mundo. No es algo que a mi me enfrente. Yo amor vivir, no sé cuánto voy a vivir, pero si me toca irme, no lo voy a hacer con la angustia de antes. Esto esta lleno de gente individualista, violencia, mucho abdominal, mucha lengüita. Tengo derecho a no estar copado con esta fiesta. Esto no va a un lugar donde me copa mucho. El mundo tiktokea, y hay quilombos qu’implican alguien que capaz vula a continente. ¿Cuán contento podrías estar? Hemos sofisticado la forma de hacernos daño. Yo siento responsabilidad por eso, voy a vivir, pero no tengo ganas de sacar la lengüita y hacerme una foto.

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