«La peor de las drogas es el exito»
Rolando», el unipersonal de Roly Serrano, indaga en el mundo de un hombre, que apoltronado en una silla ruedas, rompe la cuarta pared hablando al público acerca de su situación como ser humano. Serrano, por supuesto, es un rostro que la ficción national se ha tatuado en más de una ocasión. es un rostro, una forma de actuar, de hablar, de pisar el plano y la escena que merece muchísimas más celebración de la que ya recibe. , desde la humildad pero también desde el talento, lo que puede hacer un personaje, sea el personaje que sea. cuenta. una parte fundacional de aquel llamado nuevo cine argentino, sido un rostro del prime time local.Todo lo ha hecho Roly Serrano. Responde el mismo Serrano: «Yo creo que es algo muy especial para este momento de mi vida, es una obra que vino pergeñando hace rato, lo escribe Alfredo Megna, conmigo tirando ideas y cosas. Es una especie de catarsis de mi vida. Ayer se aclaró la idea muy hermosa que lo qu estaba haciendo era juntar mis dos pasiones: yo siempre delega por mis pasiones, por el teatro, el cine, actuar, a mi salud. Más amo, y con lo que más descubierto. Y armar un espectáculo con eso. Trabajar con eso. A ver si puedo mejorar lo que más descuido, hata de manera simbólica. Se llama Rolando es unipersonal, medio número, pero la idea original viene de «rolar», de ir rolando, de dar vueltas sobre lo mismo. Ya estamos cerca del estreno, vamos al teatro Chacarerean, vamos air los lunes a las 8 p.m. los jueves, viernes y sábado”.
—¿Qué aprender del arte de contar que solo se puede aprender del arte de contar, del oficio de contar?
—El arte es algo básico, porque lo primero que hace en una persona es despejarte la cabeza, refugio la cabeza: te enseña a ver, a magnificar tus sentidos, el olfato, lo que ves, lo que sentiste. Te ayuda a ver la realidad. Por una razón o por otra, tenes que transitar realidades tuyas, estes haciendo lo que estas haciendo, y tenes que transitar la realidad del mundo, de la obra, del arte. No lo exteriorizas, incluso a veces no loves. Pero ahí está el arte para poder sobrevivir a esas cosas.
—¿Qué sentís que ha logrado a lo largo de tu carrera y tus personajes?
—Yo no hablaría de orgullo. Yo huí de una persona que toda mi vida huyó bastante autosuficiente, resolví solo mi vida, de niño. Me di cuenta que todo lo que yo hacía, sin ser fácil, lo hacía fácil, y agarraba, no sé, un instrumento musical ya la hora logró sacarle el sonido. Entonces, eso también era algo que no me permitía profundizar. Lo que es cierto es que aprendió a disfrutar cada paso, cada cosa, y sobre todo desde que descubrí el teatro. Gracias a eso puedo ser mayor persona, buen profesional, y sigo siendo; its las dos cosas que más me preocupan, y que más más interesa transitar. La peor de las drogas exitosina, qu’implica querer ser más famoso o querer ser mayor que alguien, en mi caso no había objetivo general, par mi lo más importante fue el tránsito. Ver el camino, gusano que encuentras en el camino. Eso es lo que más me enorgullece a mí.
la ayuda necesaria
—¿Qué es lo que sentís que encontraste en el camino?
— A mí, quien soy. Aclarar ma vida. Yo empecé a vivir en la calle a los 13 años, andaba deambulando la vida sin saber qué hacer. Ya hice lo comercial, lo que permitió crecer como artista, y estaba a disposición de lo que aparecía, de un buen contrato. Ahora quiero hablar de cosas importantes, como esta critica a mí, hablando desde mi salud, no por el consejo en sí, y para que entiendan que uno no vive en una nube, que tenes problemas como cualquiera, humanizarse y poder transmitirlo. Quiero aprovechar, porque estoy apadrinando un proyecto muy bonito, de una Pyme, que se llama Pancitas llenas: si la mitad de los empresarios argentinos se hicieron lo que hace este tipo e invierten, aquí en algo que se llama Pancitas llenas, ayuda que haya pibes para que vengan todos los dias. Algo que yo deseo hacer en ese sentido, es devolver a la gente lo que la gente me dió.
—¿Qué sentiste deudas tiene la cultura argentina con sus actores?
—Lo desligaría de los actores, y lo llevaría a la sociedad. Creo que hay una deuda enorme de la sociedad respecto de la cultura. La educación no está al alcance de lo que podría estar una excelente educación en nuestro país. Sabemos y nos damos cuenta que a veces somos un crisol de razas, y que hay gente que de manera propia logra maravillas: si la sociedad tuviera mayor cultura, sería una sociedad mejor. A muchos no les interesa que haya una sociedad mejor. Si no tengo una inquietud cultural, no me pregunto por una sociedad mejor, y no me hago enormes preguntas. Si de acuerdo.

