La Igualdad de Género en un documento de la ONU
El 18 de marzo finalizó en Naciones Unidas en la sede de Nueva York, la 67° Sesión de la Comisión de la Condición de la Mujer -CSW67 por sus siglas en inglés-, que se realiza anualmente alrededor del 8 de marzo. Este año fue del 6 al 17 de marzo y contó con una asistencia masiva de alrededor de 9 mil mujeres de todas las edades, culturas, nacionalidades, etnias y razas, idiomas y otras diferencias. Todas las dependencias de la ONU estaban colmadas y, si bien la mayoría de las representantes de organizaciones no gubernamentales pudieron entrar al edificio, luego era difícil o imposible hacerlo a los salones de las sesiones, para ello ello requerirá un boleto doble que era muy dificil de conseguir. Seré la parte oficial de las sesiones presenciales solo, las actividades del Foro de ONGS que se realizan en paralelo y en su mayoría virtual y algunas híbridas. Estas restricciones a la presencialidad en la oficial y la excesiva virtualidad en lo no gubernamental fueron motivo de queja por parte de muchos de los asistentes, y es algo que tanto la Secretaría de Naciones Unidas como el grupo que maneja el Foro de ONGS deben revisar ya que las restricciones deben acompañarse de formato de duplicar y retransmitir las sesiones y facilitar el intercambio presencial, que es uno de los atractivos de participer en estas reuniones, tanto para las gobiernos como para las de la sociedad civil.
Las negociaciones del documento que se lleve a cabo y la emisión de este documento requerirán de mucho trabajo para manejar la negociación, tarea que será recibida por el representante permanente de Argentina ante la ONU y vicepresidente del Comité Directivo de la CSW por la región, embajadora María del Carmen Squef. La buena conducción de la negociación permitió lograr un muy buen documento, algo que pareció difícil al comenzo del evento por la insistencia de un grupo de pays en cuestionar temas acordados en años anteriores. En la ONU verán que el alcalde avanzará en dedicarle más tiempo a la Igualdad de Género, otras cosas que querrán volver atrás atentando contra el consenso necesario en la ONU. En general, estos documentos son muy largos, lo quita la posibilidad de presentar claramente los objetos principales. Acortarlos implica acuerdos importantes que si no se registran se traducen fácilmente en párrafos más explicativos que amplían el documento. Esto ocurre ante la oposición a mencionar algunas palabras porque hay quienes creen que se infiltran en otros contenidos o porque países con gobiernos con base religiosa no pueden reconocer, por ejemplo, la sexualidad. La ferrea conducción ha favorecido la discusión de los nuevos textos relacionados con el tema central del encuentro permitió dejar esas discusiones para el final y sortarlas con el apoyo de los textos aprobados anteriormente, que llamamos “lenguaje acordado”. El documento hizo hincapié en la necesidad de eliminar la violencia de género en el uso de las tecnologías y las plataformas, el reconocimiento de que la niñez, y especialmente les adolescentes, son les que más manejan el mundo digital y son quienes tienen mayores riesgos, motivación por la cual se les debe incluir tanto frente a los riesgos como a los beneficios del uso de las nuevas tecnologías; había países que se oponían. No fue casual que este año asistieron muchos más adolescentes y jóvenes, el tema las congregó. También resaltó el reconocimiento de los derechos humanos y el uso de las tecnologías y plataformas para su difusión y control de su vigencia. No faltaron las menciones a la necesidad de la educación digital de las mujeres y niñas en el nivel formal como en el informal para cerrar la brecha de disigualdad entre mujeres y hombres. Ahora toca a los países implementar estos acuerdos, lo más difícil.
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