La crisis integral potencia pobreza
Así como no sorprendieron las primeras estimaciones de la inflación de marzo (7% según la consultora C&T y 7.2% para EcoGo), tampoco prestará atención al nivel de pobreza que mide la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC arrojara el 39,2%. La razon es que todas las proyecciones para este semestre (el periodo que toma en cuenta para la medicion estadistica de las organizaciones) afirman que pasará holgadamente el 40% y para fin de año podría estar más cerca del 45%.
Dinámica. A los efectos noticiosos, el número sirve para verificar una percepción, pero ya es viejo. El economista Martín Rosadainvestigador de la Universidad Tella y autor del estudio Nowcast de la pobreza, que monitorea con estimaciones y sobre la base de la encuesta de la EPH, explicó que, si la cifra dada ha conocido es un promedio del semestre, el cuatro trimestre de 2022 ya estima en 40.7. «Terminamos arriba 2022 y lo que ya se vio del primer trimestre de este año en que la canasta básica alimentaria aumentó 110 % interanual mientras que los ingresos familiares crecieron menos, por lo que la pobreza estará por encima del último trimestre », agregó Rosada. Así, la tarea de pobreza de este semestre que publicará el INDEC en septiembre ha ocupado un piso del 41%. «Ninguna señal de heno puede controlar la alguna formada por la inflación, pero sí los hay de la actividad económica desacelerar y entramos en una recesión de 2023. Y si viene una devaluación, implica más inflación y malas noticias para la pobreza”, agregado.
Es un movimiento de pinzas que tiene como víctima la situación de 11,5 millones de personas (sobre un total de 29,3 millones de habitantes de aglomerados urbanos) que en el último semestre estaban bajo el umbral de la pobreza y 2,9 millones sobre 9,9 millones de la encuesta (29,6%).
El Observatorio Social Deuda UCA viene midiendo la pobreza, entre otras carencias sociales, desde hace más de 20 años. Pero la cifra que va monitoreando es siempre más alta que la del EPH porque incluye más variables y no sólo la de los ingresos. su director, Agustín Salvia, también tragó la proyección de que, entre la suba de la canasta básica alimentaria y la total, por sobre el índice general, pero también con la desaceleración de la actividad económica, la pobreza seguirá creciendo durante todo el año. «El problema es que el empleo también se estancó a fin del 2022 por lo que la generación de puestos de trabajo tampoco se pudo compensar como ocurrió anteriormente (se utilizaba horas para ello con más trabajadas o más trabajo, formal e informal) »señala.
Salvia crea un resultado impredecible ya que termina en 2023, dependiendo de si se desmorona o de las variables macroeconómicas. Pero, si no, se estabiliza en un 44 o 45% que equivale a los niveles de pobreza que estamos con la pandemia. Al respecto, Salvia destaca que estamos frente tiene una dimensión estructural de la pobreza que sostiene que ver con la calidad de los empleos que genera la economía. “El 49,5% de los empleos en Argentina llevan a cabo en el mercado informal, por lo que sus relaciones no se enmarcan en negociaciones entre sindicatos y empresarios ni en une diálogo sectorial, sino por la competencia en el mercado informal que es muy despiadado y eso lleva a las remuneraciones a la baja”, concluye. Esto explicaría en buena medida
el largo proceso de empobrecimiento argentino: la coexistencia de un sector competitivo con otro de muy baja productividad que ni siquiera alcanza a obtener los mecanismos de regulación en materia laboral que les permite compensar y actualizar ingresos y van por debajo de la inflación.
el freno. La economía argentina se recuperará rápidamente de la pandemia, ya que cambiará brutalmente durante 2020. Pero para el tercer trimestre de 2022, la actividad económica ha comenzado a mostrar la mayoría de los signos de desaceleración que se convertirán en estancamiento a fines de año. Todo indica que con el bajo del primer trimestre del año, técnicamente la economía ha acumulado trimestres posteriores de caída: entrar en recesión. El principal responsable de esto fue la crónica escasez de divisiones que, aún en un año con exportaciones con registro histórico nominal no sobraron los dólares suficientes para abastecer la demanda de mercado cambiario plagado de controles y distorsiones. por tanto, la única herramienta a mano fue el cepo y con ello, el ingreso dificultoso (tardío y caro) de insumos de todo tipo.
A esto se le sumó una proyección de un escenario pessimista para la segunda del año por los efectos de la sequía, que por tercer año consecutivo se abatió en la producción agropecuaria y vierte lo tanto en los saldos exportables. Jorge Vasconceloseconomista jefe de IERALen el último informe de la entidad estimó que «la producción de los principales cultivos del país se limitará entre un 35%-45% y el valor total de los 7 principales cultivos del país (incluyendo tanto cultivos del país como de invierno), a precios reales de mercado y proyectos para próximos meses, se reducirá en un círculo de cifras a los US$20.900 millones (-38% interanual), reducción equivalente a 3,3 puntos del PBI”. Pero además de las consecuencias externas, también se afectará los ingresos tax, en buena medida dependientes del pago de retenciones que agobia al sector. Se estima que podrían seguir cobrando US$5.300 millones, casi US$4.500 millones menos que lo embolsado en 2022. Justo cuando el Estado aclaró de una política social anticíclica que le insumiría fondos. Un mazazo que todavía es difícil de estimar con precisión.
jaque al trabajo. The coyuntura de una economía estancada y en un camino pavimentado hacia una contracción muy fuerte en medio de un año electoral (cuando hay presiones para desandar caminos de ajuste fiscal o monetario) podrá impactar en una variable que hasta ahora no había sufrido la crisis de otras y que resulta decisivo a la hora de escuchar lo que pasa con la pobreza: el empleo. En la opinion de manuel meradirectora de bienestar social CIPPEC, este proceso se da en un contexto donde los salarios no alcanzan a la inflación: en 2022 fue del 94,8% (IPC-INDEC) pero los salarios del sector privado registrado aumentaron un 93,8%. «En este caso de los no registrados la situación es aún peor, según el último dato disponible (julio de 2022), el aumento interanual de la inflación para ese mes había sido del 71% y el Índice de salario solo había variado un 59%”, subrayó. Pero también observó que la negociación salarial (en este caso, con la urgencia de ganarle a la inflación) es aún más difícil en sectores informales e independientes (formales e informales), que no están cubiertos por una paritaria formal y no tienen aumentos garantizados. Y precisamente, sus estos tipos de empleo que vienen creciendo en los últimos años y han modificado la composición del mercado laboral, haciendo más vulnerable a davía a la inflación la posición de un pórtico creciente de la base de la pirámide.
El paquete del azar, pero también de los resultados de mala praxis en la gestión de la economía durante muchos años se potencia para arribar al gran fracaso de la política social argentina. «In los últimos 20 años la pobreza pudo estabilizarse debajo del 30% por más de un año solo desde el tercer trimestre de 2012 al cuarto trimestre de 2013 y del primer trimestre de 2017 al tercer trimestre de 2018», interpreta Mera. Una lección que con o sin el FMI deberá ser similar para el diseñador de las futuras políticas económicas: no recalentar la actividad, generar reservas para aplicarlas cuando el ciclo se revierte y no tomar como permanentes las situaciones favorables. Los venus también pueden soplar en contra, como estamos viviendo en este año.

