abril 25, 2026

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Doble o nada: la apuesta de Sergio Massa

Doble o nada: la apuesta de Sergio Massa

Hasta ahora, la combinación Ministro de Economía-candidatura presidencial con chances ha funcionado en la región en ocasiones y como resultado de un exitoso proceso de estabilización y crecimiento. El mas renombrado fue el de Fernando Henrique Cardoso que situó la inflación más alta de Brasil y el condujo por una senda de módico crecimiento, pero sin alza de precios. Eso la valió la candidatura y la reelección presidencial.

Ambición

Sergio Massa, in cambio, llego al Palacio de Hacienda as the last recurso en medio del «ruido de helicopter» as conferees tiempo después del exministro de Vivienda sergio ferraresi. La promesa implícita de tranquilizar los mercados, reducir el tipo de cambio y reducir la inflación la acumulación para ganar el espacio necesario para unificar la conducción económica (se eliminaron ministerios y hubo una sola voz en este campo) y generar un Paraguay protector frente a las críticas del sector K más duro. Pero una cosa fue parar la pelota y otra, generar juego.

Allí, en una entrevista a finales de noviembre con Jorge Fontevechia expresó que era objectivo llegar al segundo trimestre de ese año (que terminó este viernes) con una inflación debajo de entre 3% y 4% mensual. Sin mencionarlo, la contracara de este desafío era lograrlo sin afectar la actividad económica ni el empleo. Pero lograrlo también acrecentó el desequilibrio macroeconómico que Argentina viene arrastrando desde hace varios meses. «Forzar l’actividad y el empleo tuvo un costo que vio reflejado en el desplome de las reservas del BCRA. Desde inicios de año las reservas brutas Cayeron en US$13.144 millones, al pasar de US$44.597 millones a US$31.453 millones”es la conclusión del último informe de la consultora Eco Go, que además de monitorear precios realiza una indagación permanente de la interacción de la dinámica electoral con las variables macro.

Desde el principio, la emergencia fue que el gran termómetro de la crisis argentina, el dólar, no se escapará. En realidad, la instrumentación de la política cambiaria desde 2019 y los sucesivos retoques lo transformaron en un tablero de control, en el que se observó con atención el «clásico» dólar libre, pero se agregó el dólar financiero (MEP o contado con liquidation) , el «oficial», los varios tipos derivados según la retención o castigo tributario y la brecha cambiaria consecuente.

Y dos nuevas obsesiones: el saldo comercial de cada mes y el nivel de las reservas netas internacionales. No es fortuito: el ingreso de exportaciones récord histórico de 2022 ya se esfumó, víctima de la arbitraria política que el fijó el tipo de cambio en un valor por debajo del mercado fomentó el adelanto de importaciones y no empujó las exportaciones. Conclusión: more cepo a las imports, problems en la cadena de suministros a la industria y los riesgosa decisión de seguir operando con reservas negativas.

«Actualmente, las Reservas Netas (excluyendo DEG -la unidad de cuenta del FMI-) se encuentran en mínimos históricos: sus negativos rondan los US$2.200 millones” anticipado el último informa de Ecolatina. En este escenario, agrega, el Gobierno debería cancelar vencimientos con el FMI por US$2.700 millones esta semana (el 21 y 22 de junio) pero las autoridades decidirían postergar dichos pagos para fin de mes (un movimiento permitido dentro del reglamento del IMF) esperando algún desembolso que correspondería al cumlimiento de las metas del primer trimestre. En los libros, un ingreso, en la cuenta de reservas, nada.

Precisamente esta desescalada acabó con un freno a la desaceleración de la inflación energética y se estableció un piso del 6% mensual para pasar al 7% a partir de marzo. Con el primer semestre cerrado, las estimaciones privadas sobre junio alcanzan para proyectar una inflación del 135% para todo 2023.

Lo que viene

La tradicional brecha entre donde promete en campaña y donde se espera que maneje y es un costo vulnerable evidente por Massa, pero también puede convertir al punto a apalancar su campaña. «La presencia de Massa entre las alternativas asegura una transición más tranquila hasta octubre. Pero, además, en este nuevo escenario, e independientemente de quién gane, el 2024 puede ser un punto de inflexión para Argentina porque las alternativas disponibles apuntan a normalizar la economía” pronostica Javier Timeman, gerente asociado de Adcap. En esta línea, sugiero que será interesante ver si el Massa es candidato para empezar a desplegar medidas que requieran algún tipo de continuidad en 2024. «Ahora el acuerdo con el Fondo podría aportar algo de financiamiento fresco y ya se empieza a hablar de una nueva etapa del soy dollar», oración.

Para el economista María Castiglioniconsultoría C&T Asesores Económicos la situación es inédita porque queda claro que hay ministro de Economía que es el único que realmente gobierna (con el permiso de cristina kirchner algo por detrás) pero en medio de un panorama difícil. «Sus meses difíciles para renovar vencimientos, la relación con el IMF y las reservas exhaustas, que si bien se usa el swap de China no alcanza para todo”, enfatiza. El desafío para el Massa-candidato, a su juicio, será entonces el de «mostrar algún resultado inmediato, financiando lo que tiene por delante y para eso deberá tener cuidado y acudir a su creatividad”, concluye.

La mision. En cierta medida, Castiglioni apunta a que como el actual ministro de Economía también acumuló desequilibrios y distorsiones para minimizar el efecto político (a través de los precios controlados, el congelamiento de tarifas, el retraso cambiario y el cepo) le quedan pocas herramientas para utilizar sin sacar del eje al precario equilibrio macroeconómico. “Lo único que está ajustando son los ingresos de los jubilados y las AUH que se compensan parcialmente con bonos. Pero los otros gastos sí están aumentando (sueldos públicos y transferencias a pcias). Así que hasta las PASO creo que el objetivo será el de estabilizar a flote y luego verán”, concluyó.

El consultor INVEQ subrayar que los mencionados desbalances económicos persisten y se agudizaron en mayo (el último mes con cifras completas). «Por un lado, el resultado primario volvió a ser deficitario y así el rojo fiscal profundizar, pesa al ajustar que ya viene realizando el Gobierno y la balanza comercial presentó el mayor déficit de los últimos cinco años, resultando en el deterioro de las exportaciones afectadas por la sequía” destaca. Esto implica que la administración a pesar de -otra vez- de la meta fiscal pactada el año pasado con el FMI.

La dinámica electoral marcará la agenda del candidato Massa, pero el monitoreo de las variables más sensibles para evitar un descarrilamiento tendrá ocupado su otro yo, el que habita el quinto piso del Ministerio de Economía. Mientras tanto, hay dos cifras que hablan con elocuencia de la crisis. Inflación persistente en la última década por erosión y demanda de dinero: el IERAL lo calculó para fines de 2022 en 3% del PBI, un valor que es menos de la mitad que el módico 6.5% de 2015. Un dato clave para escuchar porque el tema de la dolarización está instalado con facilidad en la campaña. Pero también, detrás de las excusas y chivos expiatorios, queda claro que toda la turbulencia del escenario internacional no alcanza para explicar la pérdida de terreno de la economía argentina en comparación con sus vecinos: 5% de caída en comparación con 2017 mientras que Brasil y Chile sufrirán 11% y 15% respectivamente. Un desafío mayúsculo a pura adrenalina.

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