abril 17, 2026

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Con las cuentas en rojo: cajas y vacas flacas

Con las cuentas en rojo: cajas y vacas flacas

Como paradoja, la declamada política mercado-internista promoviendo el consumo como motor de la actividad económica y la distribución de l’ingreso entre sectores, como palanca del desarrollo encontró un baño abrupto de realidad colgante este verano.

De pronto, lo que venía anunciándose como una amenaza lejana se convirtió en una pesadilla: el sector agroexportador que había provisto de dólares con record histórico en 2022 y 2021, se frenó. La sequía agravó y con ello comenzó un movimiento en cadena que no sólo alteró la estabilidad cambiaria, sino que acentuó el desequilibrio fiscal y terminó empujando la economía hacia la recesión.

¡Cultivo! Los indicadores del primer trimestre de que la actividad económica continuará con el estancamiento que se insinúa al tercer trimestre del año pasado y la última parte de 2022. de division y cuya administración termino dificultando el normal abastecimiento de insumos hacia la producción que venía rebotando desde el sótano de la pandemia. Pero también por las expectativas inflacionarias que mutaron el optimismo del ministro sergio masa de noviembre (cuando el IPC subó «sólo» 4,9%) por desconcierto, culpa del índice que duplicó la previsión para esta época (7% como piso contra 3,5% mensual que se espera antes de fin de año).

Quizás similar a la subestimación inicial con la epidemia del Covid19, no se calibre el verdadero descalabro que, para una economía que todavía no había encontrado sur equilibrio macroeconómico, signifique la afectación de la principal fuente de exportaciones. Hay campos de zonas núcleo donde la pérdida de esta campaña es casi total y el promedio del norte de Santa Fe y Entre Ríos, por ejemplo, ronda el 40% de merma.

La caída de las exportaciones y la consecuente táctica de acudir a una vuelta más al torniquete privó importador al Tesoro de una de sus fuentes principales de ingresos: representó el 12,5% del total en 2022. Pero, a diferencia de los otros tributos, los ligados al comercio exterior impactan directamente en las cuentas federales porque no se coparticipan como el resto.

Al mismo tiempo, los sucesivos Programas de Incremento Exportador (Pastel) que tterminando en su última versión un tipo de cambio de $300, implicando una pérdida para el Banco Central que incrementó el déficit fiscal y la necesidad de financiar esta recomposición de reservas. Se preveían que se liquidarían hasta US$ 9.000 millones durante toda esta fase, pero los resultados se proyectaron muy por debajo de esa cifra. En parte, por las condiciones para ingresar en dicho programa que dificultan las liquidaciones y también porque hay escasez de producto (unos se liquidaron antes y otros, sencillamente no están disponibles por la baja productividad de la tierra este año).

rojo intenso. Así, las cuentas del primer trimestre del año registraron un déficit fiscal superior al compromiso con el Fondo Monetario Internacional. El consultor Ecolatina consideró que, ponderado al marcado ajustado real del gasto primario en marzo, «el desplome de los ingresos llevó al Gobierno a incrementar el rojo primario e incumplir con un desvío no menor la meta fiscal acordada con el IMF para el primer trimestre». Concretamente, la red primaria acumulada bajo la métrica del acuerdo con el FMI llegó a $690.000 millones en el trimestre (0,4% del PIB, según sus proyecciones), un 56% más que la meta fiscal pautada con el Fondo ($441.500 millones). Y el déficit primario del primer trimestre se sitúa como el tercero más elevado en los últimos 30 años. Según las estimaciones de la consultora, el impacto de la sequía es tan contundente que «si la recaudación por derechos de exportación se hubiera mantenido estable en términos reales, el rojo primario en el primer quarter hubiera sido apenas el 40% de lo evidenciado, y se hubiera sobrecumplido la meta acordada con el IMF«, anotado.

cascada. La situación combinada de una menor actividad económica, más inflación y lo dicho de caída en las exportaciones formando un cóctel de inestabilidad fiscal. El último informa la macroeconomía de IERAL Analiza que la baja en la cosecha del agro pampeano se espera que resulte aún superior a la registrada en 2009, otro año de sequía. «Gran parte de los fenómenos macroeconómicos registrados en 2009 se repetirán en 2023: contracción tanto de exportaciones como de importaciones, cuenta interanual del nivel de actividad durante varios trimestres consecutivos, pérdida de reservas internacionales del Banco Central y grandes desequilibrios fiscales”, anticipa. Pero, a diferencia de lo ocurrido en año cuando la tasa de inflación terminó desacelerándose, en 2023 difícilmente pueda repetirse. «Todos estos efectos potencian la inestabilidad de la economía de Argentina y presionan aún más el mercado cambiario como lo hemos visto en los últimos días”, concluye. Un círculo vicioso que retroalimenta la crisis.

Paraca Nadin ArgañarazDirector de Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) la recaudación tributaria arrancó el año «a dos velocidades»: la procedente del comercio exterior (importaciones y exportaciones), con una caída real important y, por otro lado, un aumento real leve de los relacionados con el ámbito doméstico, aunque Evidenciando un menor al nivel de actividad. Sin embargo, sostiene que de acá hacia adelante el impacto de la sequía va a ser más significativo en los derechos de exportación, pero también en la caída de la actividad económica relacionada con la cosecha e impactará en la recaudación vinculada (impuesto al cheque, combustibles , etc.).

«Asi, es posible que este año este hecho, aparte de otros efectos indirectos puedan restar entre 0.7% y 0.8% del PBI en la recaudación del Tesoro Nacional con fuerte impacto en la meta fiscal comprometida”, explica Argañaraz. A su juicio, esta razón desde hace dos meses se hace prioritaria una lectura de metas con el IMF para evitar situaciones de incertidumbre. Su propuesta era dejar en un mínimo de 2.4% de déficit fiscal como meta, para evitar que por los efectos en cadena de la sequía se siga haciendo una política fiscal «procíclica» en medio de una recesión. «Ahora es lo que está buscando el equipo económico, pero no veo que sea factible seguir bajando el gasto para aportar recursos”, concluyó.

perdido y perdido.Sin embargo, en esta cadena de calamidades, algunos sí salen ganando. Los insumos tributarios y coparticipados de las provincias crecen con la inflación ya que en la estructura tributaria argentina tienen mayor peso los impuestos al consumo (IVA, combustibles) y, entre los tributos provinciales, el de Ingresos Brutos (casi el 80 % de los ingresos local). Jorge Colina, economista de IDESA detalla la forma en que muchas provincias consiguen mantener un superávit financiero que el año pasado fue del 1% de sus ingresos totales. «If los ingresos no caen tanto porque no dependen directamente del comercio exterior y logran demorar los pagos (sobre todos los salarios de la administración pública provincial) se logran un resultado positivo que es invertido en bonos nacionales que también vienen sufrido acorde con la inflación”minorista.

This particular cadena de la felicidad seguramente se irá cortando a medida que sienta el impacto en las economías regionales de las malas campañas con la consecuente caída en la recaudación a raíz de una actividad económica atada a la suerte del sector. Quizás en los meses en que el clima de, al fin, una buena noticia para el campo y, Una vez más, una buena cosecha volverá a tirar un salvavidas al país que casi olvidó que sigue dependiendo de los buenos precios y el azar meteorológico.

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