abril 17, 2026

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carrera desigual | Noticias

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La inflación ha sido asimilada al panorama económico argentino como elemento principal del paisajismo. Quizás esa lenta suba de escalones fuendo a una realidad que no tiene nada de ordinario en el restaurante de la región. En Uruguay, por ejemplo, el IPC de mayo bajó 0,01%, acumulado en los cinco primeros meses del año un alza del 4,26% (diez veces menos que en nuestro país) y en la medición interanual arrojó 7,1%. Esto significa que las economías muy cercanas vecinas, conviven con una inflación que es aún menor que la que mide el INDEC en sólo un mes.

cifras

Esto sirve para dimensionar las distorsiones qu’un larguísimo proceso inflacionario tiene sur la dinámica económica, pero sobre todo sobre las variables sociales más sensibles. In primer lugar, si la inflación fuera neutral (es decir, si todos los rubros sousieran de la misma manera) no habrían cambiado en los precios relativos. Esto es relevante porque no todos los grupos consumidos en igual combinación de bienes, por lo que puede afectar en función del tipo de consumo que se realiza. El problema con estas diferencias radica en que no es posible, desde el lado de la produccion, planifique inversiones con tanta inestabilidad en los precios. Y desde el consumo, en problemas en la provisión o un salto abrupto cuando no se pueden sostener en el tiempo.

Para corregir algunas de estas particularidades es que se toma la medición del IPC «desestacionalizado». El proceso de ajuste cuantifica los patrones estacionales y luego los exclusye del índice para permitir el análisis de movimientos de precios sin estos efectos.

El economista Martín González Rosadade la Universidad Torcuato Di Tella elaboró ​​un índice de precios al consumidor sin estacionalidad (IPCse) para realizar estas mediciones. Por ejemplo, en abril, el IPC (INDEC) arrojó 8,4% y el IPCse 8,3% porque se aisló el efecto estacional en las frutas y verduras y el rubro “estrella”, la vestimenta, que había subido en ese mes sólo 10,8%. Pero para mayo, el índice oficial arrojó 7,8% y el IPCse dio 8,2%. Con estos datos, se pone panos fríos a la supuesta baja de la inflación y la llegada de meses con inflación en un escalaón abajo (entre 6% y 7%).

desaceleración

En su último informe semanal, la consultora Eco-Go sostiene que la suba mensual sigue siendo elevada y gran parte de la desaceleración obedece a cuestiones de mayor oferta de alimentos. «Excluyendo estos efectos, el incremento en el GBA de los alimentos hubiera pasado de 5.7% mensual a 9% y el dato general de 8% mensual a 8.8% mensual«, ha anunciado.

El esfuerzo oficial por mantener a raya el índice de precios que termina determinando la variable electoral decisiva de l’salario real, debe navegar entre aguas tormentosas: la ya remanida escasez de dólares que termina ahogando la actividad económica y la dificultad de poder cumplir con los acuerdos en el programa de «Precios Justos» y los atrasos en la indexación de tarifas. jambién incide en la aceleración de las devaluaciones diarias que obliga al Ministro de Economía a tener un dilema: cumplir con el acuerdo con el FMI para conseguir algo de dólares o pisarlo para no agregar nafta al fuego.

La otra opción para colocar un eventual rebrote inflacionario es que la recesión podría jugar un rol de ancla «por las malas. El IERAL consideró en ese sentido que «las ventas de productos de consumo masivo habrían entrado en terreno negativo en mayo en la medicina interanual, fenómeno que se profundiza en junio, ante la pérdida de poder adquisitivo de la población».

A esto también suma que, simultáneamente, el stock de crédito en pesos al sector privado alcanzó un 16,2% en términos reales en los últimos 12 meses, trayectoria descendente que incluye una contracción de 8,5% en lo que va de 2023. Esta combinación de factores ha llegado a reflejarse en algunos indicadores, caso el «proxy» del PBI que elabora el estudio de Orlando Ferreres, con una caída interanual del nivel de actividad de 3,8% para abril que podría profundizarse en lo que reste del segundo trimestremi.

Pobres medidos

González Rozada también el «nowcast» de la pobreza: esto es una estimación de lo que luego daría a conocer el INDEC. Recordemos que en diciembre había arrojado 39% pero la aceleración inflacionaria desgastó el poder adquisitivo y afectará la próxima medición. «La tasa de pobreza del primer semestre del año que INDEC se publicará a fines de septiembre (unos días antes de elecciones) la estamos proyectando en torno al 44 % y significa que esperamos una incidencia de la pobreza oficial que esté en ese rango », explícito. En cambio, para el segundo semestre del año la proyección no está clara por el alto grado de incertidumbre, el resultado de las PASO y la evolución de la inflación de la canasta básica total y los ingresos de los hogares.

Empleo insuficiente

En relación a la variable tradicional del empleo, la paradoja es que esta situación de incertidumbre no afectó (todavía) el desempleo. «Lo que hemos observado hasta ahora es que durante 2022 y principios de 2023 el crecimiento del empleo se dio por un aumento de trabajo registrado de menor calidad (monotributistas y monotributistas sociales) y de los trabajadores informales, que son los estratos de menores ingresos”, apunta la economica.

Pero el hecho que el crecimiento del empleo se haya dado en los trabajadores de los estratos más baso de la distribución del ingreso más el aumento de la canasta basica total de más del 100% anual, «sugiere que los ingresos totales familiares difícilmente se incrementan por encima de esos valores”. En el primer trimestre de este año, la ingesta total familiar en la CABA creció «sólo» 85%, por lo que se espera un crecimiento aún menor en el conurbano. El cálculo arroja una nueva derrota en la guerra contra la inflación.

En conclusión, además de la desigual carrera precios-salarios, hay que considerar el movimiento de los precios relativos en el peso de la canasta básica y la particularidad del mercado laboral en el que se empeña la persona. Hasta ahora, la evolución del empleo fue decisiva para explicar el crecimiento de la pobreza. En un trabajo reciente del Observatorio Social de Deuda (ODSA) de la UCA, «A 20 años de la salida de la crisis de convertibilidad: décadas atrás de segmentación laboral, deterioro de las ocupaciones y pobreza en la Argentina urbana (2003-2022)»concluye que, en las últimas décadas, «alrededor de la mitad de la población urbana laboralmente activa afrontó algún tipo de problemática vinculada a la calidad de su inserción laboral».

En este lapso, el empleo en segmento secundario o no regulado se convirtió en la principal problemática, alcanzando casi un cuarto de la fuerza laboral activa de la Argentina. Asimismo, que el caso 4 de cada 10 ocupados se vinculaban al sector informal urbano, en modalidades asalariadas o por trabajo independiente y 7 de cada 10 ocupados estaba en situación laboral precaria o en un trabajo con ingresos de indigencia. Como grababa Agustín Salviael director del ODSA, toda esta dinamica termino arrojando otra «grieta»: lcomo remuneraciones de los empleados privados formales, del empleo público y de las ocupaciones independientes en el sector formal si fueron sustancialmente por encima del promedio general, Aunque las brechas favorables a estos grupos se retrajeron en los últimos años. Una paridad, que, en este caso, viene igualando para abajo.

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