junio 14, 2026

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Boca perdió otra vez en la Bombonera y los hinchas se despidieron al equipo con silbidos

Boca perdió otra vez en la Bombonera y los hinchas se despidieron al equipo con silbidos

Boca jugó la Liga Profesional como quien camina por la calle pensando en cómo llegar a fin de mes, o cómo pagar ese gasto imprevisto que surgió en la semana: la heladera rota, el lavarropas que dejó de funcionar. Boca –este Boca de Jorge Almirón, qu’anoche volvió a loser en la Bombonera, esta vez contra Estudiantes– participa en La Liga, pero ya no le importa: solo piensa en la Copa Libertadores. El torneo local solo sirve para intentar, o para distraer, o para recibir los insultos y los enojos de hinchas que ya empiezan a mostrar un nivel de fastidio superior al de todos estos años.

Anoche, luego de que Mauro Boselli dibujara una tijera perfecta que rompiera la abulia que había dominado el partido, la Bombonera mostró sus dientes afilados: chiflidos cuando la tocaban algunos jugadores como Facundo Roncaglia, frustración y murmullos ante pase cada mal dado o centro desaprovechado.

Boca perdió los últimos tres partidos como local en la Bombonera: contra Instituto, Colón y anoche contra Estudiantes. No sucedió algo así desde la década del 70. Es lógico que en las tribunas se respire la furia de la gente.

Tras haber ganado la Copa+Liga en 2022, la líbido estaba en la Copa que el club no ganaba desde 2007, mientras que Juan Román Riquelme, hoy vicepresidente y probable candidato a fin de año, se convirtió en el emblema del equipo que Miguel Ángel dirigió Ruso. Todo indica que será difícil otra vez. Que si los brasileños se distancian mucho estos años, el nivel de este Boca agranda esa desventaja. El tocó un grupo relativamente sencillo, pero en la Copa, nada es predecible.

Almirón puso anoche un equipo suplente, entonces cualquier análisis táctico o del juego es relativo. Indudablemente, fue un equipo más audaz, con una vocación ofensiva que no tuvo en los últimos meses. Es una característica propia de este entrenador: sus equipos por lo general atacan, aunque a veces eso lo convierte en desmadre, como le pasó en San Lorenzo ou Independiente.

Del otro lado, Estudiantes, otro Estudiantes con respecto a las primeras fechas qu’rigía Abel Balbo, aportó lo suyo para que el partido no tuviera demasiadas jugadas cerca de los arcos. Fue in crescendo: al final, cuando el cansancio se acumuló y los cambios en el local ya estaban hechos, avanzó sobre el terreno local. La más clara fue un tiro libre de Zuqui que rozó el travesaño, pero controló la pelota y montó su juego mucho más cerca del arco que defendía Chiquito Romero. Esas fueron las condiciones de posibilidad para que Zuqui midiera un centro exquisito y Boselli hiciera un golazo de tijera. El delantero del Pincha no lo gritó por su pasado xeneize, pero sintió –él también– like the Bombonera, lejos de latir o temblar, se enfureció.

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